Sepultan al obispo de Gómez Palacio

Gómez Palacio, Dgo.- Miles de fieles laguneros llegaron a la catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, para sepultar a monseñor José Fortunato Álvarez Valdez, segundo obispo de la Diócesis de Gómez Palacio. Algunos de los fieles católicos que acudieron a la homilía oficiada por el arzobispo de Durango, José Antonio Fernández Hurtado, permanecieron en los […]

12/11/2018

Gómez Palacio, Dgo.- Miles de fieles laguneros llegaron a la catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, para sepultar a monseñor José Fortunato Álvarez Valdez, segundo obispo de la Diócesis de Gómez Palacio.

Algunos de los fieles católicos que acudieron a la homilía oficiada por el arzobispo de Durango, José Antonio Fernández Hurtado, permanecieron en los pasillos de la iglesia donde se instalaron sillas y pantallas para que pudieran ver la eucaristía.

“Esta fue una celebración de esperanza y alegría, pero también de mucha tristeza, donde un hermano se adelanta en el camino”, comentó el jerarca católico, quien recordó que José Fortunato, falleció un día antes de que cumpliera 51 años de edad.

Los restos de José Fortunato, llegaron la noche del viernes a la catedral, donde luego de una misa oficiada por el primer obispo de Gómez Palacio, Monseñor José Guadalupe Torres Campos, fue velado toda la noche en el mismo recinto religioso.

Monseñor Fernández Hurtado y la familia de José Fortunato, reconocieron el cariño que la gente de esta región en tan poco tiempo le profesó al obispo, José Fortunato Álvarez, “la gente lo quiso mucho, ya que entregó su vida por esta Diócesis y su pueblo, se lo ganó él a pulso, entregando su vida por los demás”, comentó el arzobispo.

Uno de los hermanos del obispo, dirigió al término del oficio religioso un mensaje, revelando que José Fortunato agradecía que fue consagrado y sacado del pueblo para el pueblo, el hecho de haber dejado su Diócesis de origen nunca lo lamentó, ya que siempre se sintió agradecido de que el Señor lo eligiera como pastor de ésta, por ello deseo permanecer con su gente durante su descanso eterno.

La despedida por parte de su feligresía fue muy emotiva, entre aplausos, lágrimas y vivas, los fieles se le entregaron a José Fortunato con amor, admiración, confianza y mucho respeto.
El Obispo fue, acompañado hasta su última morada, cuyo sepulcro quedó en una de las naves de la catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, por familiares, amigos, parientes cercanos, el padre Julio Carrillo Gaucin, que ahora será Administrador diocesano, así como 102 párrocos de las diócesis de Gómez Palacio, Torreón y Mexicali, su ciudad natal.


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