Sandra Amaya impulsa ley contra corrupción y tortura en Durango
Se busca garantizar la transparencia y rendición de cuentas
La coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso del Estado, Sandra Amaya Rosales, presentó una iniciativa para expedir la nueva Ley de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y en la Investigación de la Tortura del Estado, con el propósito de fortalecer la capacidad operativa, técnica y humana de esta institución.
La legisladora explicó que la propuesta busca consolidar una fiscalía más eficiente, con mayores herramientas para enfrentar delitos relacionados con la corrupción y la tortura, además de garantizar resultados, transparencia y rendición de cuentas ante la ciudadanía.
“La autonomía institucional no es un cheque en blanco; es una responsabilidad frente al pueblo”, expresó Amaya Rosales al señalar que esta fiscalía desempeña un papel clave en la construcción de un Estado democrático, justo y comprometido con el combate frontal a la corrupción.
Nueva ley para fortalecer combate a la corrupción y tortura
Durante su intervención, la diputada destacó que los principios que inspiran esta propuesta están alineados con el proyecto nacional encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y con los postulados de la Cuarta Transformación de la vida pública de México.
En ese sentido, afirmó que el combate a la corrupción no debe quedarse en discursos políticos, sino traducirse en acciones concretas que permitan consolidar instituciones más transparentes y responsables.
“El combate a la corrupción no es una consigna ni un discurso político; es una obligación moral, ética y constitucional”, sostuvo.
Tortura y corrupción, delitos que deben erradicarse
Sandra Amaya Rosales recordó que en 2024 el Congreso del Estado amplió las atribuciones de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, otorgándole facultades para investigar y perseguir delitos relacionados con la tortura, así como otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Explicó que la tortura representa una grave violación a los derechos humanos y que, históricamente, ha sido utilizada como un mecanismo para encubrir redes de corrupción o incluso fabricar culpables dentro de procesos judiciales.
“Combatir la tortura implica también romper con los pactos de impunidad que durante años protegieron a quienes abusaron del poder”, subrayó.
Finalmente, la legisladora señaló que la efectividad de la fiscalía no debe medirse únicamente por el número de carpetas de investigación o sentencias emitidas, sino también por la recuperación de bienes y recursos públicos desviados por actos de corrupción, lo que permitirá fortalecer la confianza ciudadana en las instituciones.

