La apuesta de Toño Ochoa

Por: Felipe Correa Twitter: @FelipeCorrea_1

27/05/2026

Previo a que se presente la temporada de lluvias, Toño Ochoa se adelanta y comienza con actividades de reparación de pavimentos, calles y acciones enfocadas en prevenir inundaciones y encharcamientos en distintas vialidades de la ciudad de Durango. Esta dinámica, aunque forma parte de las tareas habituales del gobierno municipal, se ha intensificado en las últimas semanas debido a que, tras más de tres años de administración, existe claridad sobre un patrón que año con año se repite: las lluvias llegan acompañadas de reclamos ciudadanos por el deterioro vial, los baches, el colapso de alcantarillas y los problemas de movilidad, justo cuando la capital vive también la intensidad de sus festejos y actividades públicas.

La estrategia de Toño Ochoa al realizar cortes de circulación en esta temporada parece responder a varios objetivos simultáneos. El primero, evidentemente, es el preventivo. Atender las calles antes de que las lluvias arrecien representa una apuesta por reducir daños mayores en la infraestructura urbana y evitar que las precipitaciones terminen por destruir completamente vialidades que ya presentan desgaste acumulado por años.

Pero hay también un componente político y administrativo importante: adelantarse a la crisis. En política municipal, pocas cosas generan más desgaste que una ciudad colapsada por baches, inundaciones o tráfico provocado por vialidades dañadas. Por ello, intervenir antes del temporal permite disminuir el impacto social y mediático que normalmente acompaña la temporada de lluvias.

A esto se suma un elemento que muchas veces pasa desapercibido: la pavimentación no solamente mejora la imagen urbana, también impacta directamente en la seguridad vial, en la movilidad cotidiana y hasta en la economía de las familias. Una calle deteriorada significa mayor desgaste vehicular, tiempos más largos de traslado y riesgos constantes para peatones y automovilistas. En contraste, una vialidad rehabilitada genera condiciones más eficientes para el transporte público, para el comercio local y para la conectividad entre colonias.

Las acciones preventivas en alcantarillado, desazolve y reparación de pavimentos buscan precisamente evitar escenas que históricamente han afectado a Durango en temporadas de lluvia: vehículos varados, calles convertidas en ríos improvisados y colonias enteras lidiando con encharcamientos severos.

Claro está que estas obras generan molestias temporales. Los cierres parciales de circulación, el tráfico y los retrasos son inevitables. Sin embargo, desde la óptica gubernamental, el cálculo parece ser claro: asumir un costo momentáneo para intentar evitar una crisis urbana mayor en plena temporada de lluvias.

En ese sentido, el gobierno municipal apuesta a que la ciudadanía termine evaluando más el resultado final que la incomodidad inmediata. Porque si algo ha enseñado la experiencia reciente en Durango, es que cuando llegan las lluvias, la diferencia entre prevención e improvisación se vuelve visible en cuestión de horas.


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