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Articulo por: lunes 2 diciembre, 2019

El proyecto llamado 4T, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, cumplió su primer año de gobierno y más allá de los voceros gubernamentales que todo le alaban, la realidad es que los resultados no solamente son magros, en algunos casos se han establecido serios retrocesos y lo más lamentable es que lo dicho en torno a cambiar viejas prácticas, ahora las vemos potenciadas y cometiéndolas sin disimulo alguno.

La política económica de la 4T es un fracaso total; durante tres trimestres consecutivos la economía del país ha venido a menos y los indicadores son negativos. No se trata que la economía mundial esté enfrentando una crisis y eso repercute en México, la situación es la poca confianza que genera en los inversionistas las decisiones tomadas desde el Ejecutivo.

Cancelar la construcción del aeropuerto en la Ciudad de México fue un duro golpe a la confianza de inversionistas y si bien es cierto que los empresarios que patrocinaban la construcción no van a perder dinero, la situación es que vieron con disgusto como ante los argumentos razonados para continuar se impuso el capricho para cancelarla.

Pero si la economía es una asignatura donde la 4T está reprobada, en materia de inseguridad pública ha demostrado que la estrategia de “abrazos no balazos” es totalmente fallida y los grupos del crimen organizado se la han untado al grado de que con una regularidad que espanta, por todo el territorio mexicano hay masacres: Veracruz, Oaxaca, Sinaloa, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Guerrero son entidades que ejemplifican el fracaso de la estrategia para combatir la inseguridad pública.

En este primer año de la 4T el número de asesinatos dolosos supera con mucho los de los sexenios anteriores en el mismo lapso; más de 32 mil personas muertos y contando, se trata de una cifra de escándalo, pero además marca la impunidad con la cual las bandas criminales se disputan territorios y no hay capacidad de respuesta para enfrentarlos, menos para detenerlos.

En lo referente al manejo presupuestal, el gobierno del presidente López Obrador se comporta con una gran avaricia, se olvidó del federalismo y asumió un centralismo que controla todos los aspectos del manejo presupuestal; bajo la consigna de que todos los gobiernos, estatales y municipales, son corruptos y los únicos impólutos son los de la 4T, a diciembre se presenta un sub ejercicio de 15 mil millones de pesos a pesar de que municipios y estados sufren ante la sequía de recursos.

Pero no solamente eso, la obra pública con inversión federal es inexistente; para la 4T solamente existen tres grandes obras a realizar y hacía allá destinan los recursos públicos, a pesar de que en los tres casos son cuestionados por inviables y por estar catalogados como “elefantes blancos”: el aeropuerto de Santa Lucía; el Tren Maya y la refinaría de Dos Bocas.

La tónica del uso presupuestal del 2019 no solamente se repetirá el 2020, también se va a recrudecer el ahorcamiento financiero al que somete a las entidades, particularmente a las del norte de México, generando además una gran afectación en los gobiernos municipales a los cuales también se les dejó a la buena de Dios.

Desde la perspectiva del presidente López Obrador su gobierno realmente está trasformando México y presume acabar con la corrupción, el “huachicoleo”; en la realidad nada de eso se acabó, simplemente ahora se ocultan cifras y se niegan contumazmente los números que demuestran su existencia.

Existe la concepción de la 4T –que es marcada por el Presidente—de que es mejor honestidad que capacidad a la hora de gobernar; bajo esa premisa un ingeniero agrónomo está al frente de Pemex; Manuel Bartlett dirige CFE; René Bejarano es quien maneja los miles de millones de pesos de los programas asistenciales del gobierno y los mismos empresarios que en el pasado fueron beneficiados con los grandes contratos gubernamentales –la llamada “mafia del poder”—son los mismos que ahora ocupan los primeros espacios en los eventos gubernamentales.

La inexperiencia en el gabinete es notoria, es tan grave como si a un enfermo del corazón le informan que será operado por una persona muy honesta pero carente de conocimientos médicos.

Los errores y las pifias gubernamentales tienen consecuencias sociales y política, pero también han minado la popularidad del Presidente; desde octubre a la fecha su popularidad viene a la baja y al cumplirse su primer año miles de ciudadanos salieron a la calle para exigir su renuncia.

Hasta el momento, el cambio que propone la 4T implica dinamitar instituciones, destruir lo que se había construido, pero sobre las ruinas nada nuevo se ha edificado y bajo esa perspectiva el cambio pareciera ser en reversa.

Rafael Cano Franco es reportero y conductor de noticias también preside el Foro Nacional de Periodistas y Comunicadores A.C.

Durango

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