A Danny Elfman nunca le ha gustado cómo el “Batman” de Tim Burton

El veterano compositor elaboró una icónica partitura, asociada para siempre al hombre murciélago.

03/05/2021

En 1989 Tim Burton no solo se consagró dirigiendo Batman, también logró un hito en taquilla y convirtió al superhéroe en el personaje más popular del momento. A partir del film protagonizado por Michael Keaton se consolidó la fama del justiciero con la historia más prolífica en pantalla; una que llega hasta The Batman de Matt Reeves y el crossover que albergará The Flash, con la versión de Keaton alternando con la de Ben Affleck. Un elemento fundamental del éxito de este primer Batman cinematográfico fue su tema musical, compuesto por Danny Elfman. Una melodía asociada por siempre al personaje, hacia la que sin embargo este músico tiene sentimientos encontrados.

Elfman también se encargó de la banda sonora de Batman vuelve en 1992 y de Batman: La serie animada, pero en lo relativo al film fundacional no quedó demasiado satisfecho. ¿El motivo? La mezcla de sonido que este tuvo, que habría ahogado sus composiciones e impedido que estas sonaran como debían sonar. Según explica en el podcast Premier Guitar, quedó “razonablemente contento” con su obra, pero esto cambió cuando Batman tuvo que experimentar una serie de doblajes que equilibraran la música con los diálogos y los efectos de sonido. “Quedé terriblemente descontento con cómo doblaron Batman”, aseguró.

“Lo hicieron a la vieja escuela, de modo que tú hacías la partitura y se la entregabas a los ‘profesionales’ (…) Este tipo de doblaje era realmente torpe en esos años. Grabamos en tres canales (derecho, central e izquierdo) y, básicamente, sacaron el canal central de la música por completo”. Esta decisión obedecía a darle mayor énfasis a los efectos de sonido incidental, y “no se puso ningún cuidado en ello”. “He tenido muchas partituras en grandes escenas de acción que intensificaban la escena. Al final del doblaje de Batman me di cuenta de que podría haber hecho que la orquesta tocara cualquier cosa”.

“Podría haber compuesto la película con percusión, una armónica y un banjo, porque lo único que se oye son golpes de percusión en los grandes momentos, y no se escucha lo que hace la orquesta de verdad”. La decepción de Elfman acabó sirviéndole en su futuro como compositor: “Esa fue mi primera lección sobre cómo los llamados profesionales pueden tomar la banda sonora de una película y hacer lo más fácil para ellos; dejándola de lado y centrándose en otros aspectos como los diálogos”. Más allá del malestar de Elfman y de las dificultades de la música por hacerse oír, su potencia era tal que aún así está constantemente en los oídos de mucha gente.


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