Los grandes golpes de efecto del cine palomitero en la Croisette

De "Star Wars" a ''Shrek", pasando por la tangana de Van Damme y Dolph Lundgren: "Fast & Furious 9" no es el primer blockbuster de Hollywood que se pasea por el mítico certamen.

08/06/2021

¿Cuántos enfados habrá provocado la noticia de que Fast & Furious 9 se proyectará en Cannes 2021? ¿Cuántas promesas de abominar para siempre del festival? Pues, o mucho nos equivocamos, o bastante pocas. Porque los perros viejos del certamen, con su delegado Thierry Frémaux a la cabeza, saben que este no es solo la gran pasarela del cine de autor. Cannes es, también y en gran medida, un mercado.

Y en este mercado, al que concurren distribuidoras y productoras de todo el mundo, vale de todo para hacerse notar. A veces, incluso, con productos tan solventes en lo comercial como en lo artístico: imposible olvidar, por ejemplo, el pase de Mad Max: Furia en la carretera en 2015 (sobre todo por las caras de circunstancias de Charlize Theron y Tom Hardy en las fotos).

Pero la cosa viene de antes. De muchísimo antes, en realidad, y de títulos ante los cuales la cinta de George Miller parece tan austera y rigurosa como una de Dreyer o Tarkovsky.

Sin ir más lejos, una de los primeros sellos que entendieron a la perfección el potencial del Cannes Film Market fue la Cannon. Tan amantes del cine de autor como dispuestos a facturar engendros, los productores Menahem Golan y Yoran Globus aprovechaban por igual el evento para codearse con Jean-Luc Godard y para vender sus exabruptos de serie B.

Y si, presentando Soldado universal (1992) tenían que convencer a Jean-Claude Van Damme y Dolph Lundgren de que fingieran pelearse en público, pues lo hacían. Pena, eso sí, que no contaran con el autor de Adiós al lenguaje para filmar tan magno suceso.

Ahora bien: de la Cannon uno podía esperarse cualquier cosa. Pero los mayores estudios de Hollywood no son ajenos a estas prácticas. Véase, sin ir más lejos, a estos Jack Black y Angelina Jolie tan campantes presentando Kung-Fu Panda 2 en compañía de Po, nada menos.

Los animales antropomórficos no han sido los únicos en desfilar por la alfombra roja. Cómo entrenar a tu dragón 2, sin ir más lejos, nos permitió ver la entrañable imagen de Cate Blanchett besando a un Desdentao con pajarita. Porque lo reptil no quita lo elegante, y menos aún si vas a hacerle compañía a la australiana.

Pero aquí, el trofeo se lo lleva un ogro verde. Porque Shrek 2 no solo tuvo su presentación en sociedad en el festival de 2004, sino que además llegó a competir en la Sección Oficial, junto a cintas como Oldboy, Tropical Malady o Ghost in the Shell 2: Innocence. ¿Tendría algo que ver el hecho de que, aquel año, el presidente del jurado fuese Quentin Tarantino?

La lista de películas de Hollywood que han debutado en Cannes es larga. Entre ellas tenemos desde el Godzilla de Roland Emmerich a la mismísima Dirty Dancing (que bien podría haber competido, si nos preguntan). Algunos casos dan rabia, la verdad: es una pena que, después de dos películas más que aceptables, la saga X-Men solo se acercara a la Croisette con la muy mediocre X-Men: La decisión final.

Asimismo, también da cosa que la Fuerza solo se manifestase en Cannes con Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith (la más defendible de las precuelas, al fin y al cabo) y Solo: Una historia de Star Wars. La presentación de esta última, eso sí, contó con la presencia de Chewbacca y unos cuantos soldados de asalto.

En estos casos, nuestras simpatías van para aquellos que deciden dejarse la vergüenza en casa y jugar al “cuanto más, mejor”. Como Sylvester Stallone, que subió al reparto de Los mercenarios 3 (incluidos Harrison Ford y Antonio Banderas) a un tanque para pasearse por la ciudad. ‘Sly’, señalemos, había puesto ya el pie en Cannes con películas como Máximo riesgo.

Y, si piensas que hay filmes tan pestosos que tienen vedado el acceso a la Croisette, sentimos decepcionarte…

Un buen ejemplo es Emoji: La película. Pese a tratarse de uno de los megatruños por excelencia del cine reciente, y a no haber sido invitada al festival, la cinta echó el resto fletando un barco, haciendo que el actor T. J. Miller se tirase en paracaídas sobre el mar y llenando Cannes de figurantes vestidos de emoticono. Por desgracia, y que sepamos, entre ellos no se hallaba el de la caca…


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